viernes, 31 de octubre de 2008

Una raya más al tigre

Es una locución muy peruana ésta que presentamos y me encanta por la fuerza de su expresividad y lo ingenioso de su motivación, puesto que, efectivamente, un tigre tiene tantas rayas que ya uno se cansa de contarlas. Así pues, con este sentido de "un fracaso más, qué importa", como dice la canción, compruebo el despiste que gobierna a nuestros modenos escribanos en lo que respecta a la consecutio temporum, o correlación temporal. Que el tal desconocimiento de algo que todavía está por suceder está pidiendo a gritos la forma correspondiente al futuro imperfecto de indicativo del verbo culminar: "Se desconoce cuándo culminarán". Asimismo, el relativo que sigue no queda bien con el presente de subjuntivo y debió decirse, para más comodidad: "labores que buscan superar este nuevo problema". En lugar de todo esto, el redactor hizo un himno al subjuntivo de marras: "Se desconoce cuándo culminen las obras que superen este nuevo problema". El problema efectivamente es nuevo, porque se ve que se está confundiendo cada vez más el paradigma de las conjugaciones verbales en las correlaciones temporales de completivas y relativas, especialmente en eventos pasados que ya no tienen relación con el presente, como hemos visto en otro lugar. En ese caso se puede hablar de una neutralización del sistema verbal, pero en este en que nos encontramos rayados sólo puede esgrimirse como justificación el descuido o la ignorancia de la gramática.
De paso de novedades, vean que el artículo comienza pletóricamente repitiendo en tres formas la misma palabra (porque se trata sin duda de una novedad nuevamente nueva), y lo hace como quien no quiere la cosa, en flagrante redundancia (miren que no digo: "redundamiento", "rebundamiento" ni tampoco "rebuznamiento", que de todo hay) verdaderamente insoportable.

jueves, 9 de octubre de 2008

Abreviatura para millones



Hay que reconocer que no disponemos en castellano de una convención respecto a una abreviatura de millones. En realidad, la costumbre nos obliga a escribir siempre la palabra completa: 350 millones, 2.5 millones. Este titular refleja un intento de dar una forma abreviada a la palabra de manera rudimentaria, escribiendo todas las consonantes, aunque lo más correcto hubiera sido escribir también las vocales. En México se utiliza como abreviatura usual mill.

Son similares las abreviaturas de metro (m) y de minuto (min).

La trascripción de las cifras presenta diferencias que complican las cosas en las transacciones comerciales entre países. En Perú, México y Puerto Rico se acostumbra a utilizar, como en inglés, la coma abajo para los miles: s/2,500 (dos mil quinientos soles) y el punto para los decimales s/2.50 (dos soles con cincuenta céntimos). En otros países hispánicos se utiliza, como en España, la coma arriba para los decimales: 3'5 euros, y el punto para miles o millones: 1.400.000 euros. Esta es la convención que utiliza también wikipedia, por si acaso, aunque utiliza la coma abajo: 3,5 euros, para decimales. Es preferible utilizar 1,5 millones que poner 1.500.000.

Otro problema es que en España no se acostumbra a reemplazar igualmente los miles, como sí se hace normalmente en América: 55 mil personas, s/300 mil nuevos soles.

Por último, el término billón significa 'un millón de millones', o sea un uno seguido de doce ceros, mientras que en inglés y en portugués significa 'mil millones', o sea un uno seguido de nueve ceros. En los tres casos, de todos modos, se abrevia con las letras bn.

jueves, 2 de octubre de 2008

Disparate sin control



Siempre hay tiempo para encontrar la burrada de tus sueños, y en este caso salió de la boca de un connotado contralor que participó del anterior gobierno de Alejandro Toledo.

Pues bien, acusa a su predecesor de haber mantenido una relación de "concubinato" con el expresidente Alberto Fujimori. En realidad no he hecho la pesquisa, pero si revisáramos los cuadernillos por los que Chile concedió la extradición de Fujimori al Perú seguramente no encontraremos ningún delito de este tipo. Y no me meto en la vida privada de nadie.

Es que seguramente quiso decir que el señor Caso Lay y el ciudadano Alberto Fujimori habrían actuado "en complicidad" o más bien "en connivencia" para presuntamente aprobar algunas leyes en su propio beneficio. Y como no le salía la palabra o más bien se confundía con un parónimo que le pareció inadecuado, porque nunca mantuvieron una relación de "convivencia" (cuando en el país el término "conviviente" ha adoptado por eufemismo las acepciones de lo que siempre se llamó "amante", "querida" o otras cosas más groseras), entonces cambia el concepto por el derivado de otra palabra parecida y termina diciendo algo absurdo y absolutamente disparatado, aunque realmente divertido.

Lo único que le podemos reconocer al redactor es que no se trata de un error gramatical, sino de una confusión del léxico. Con la cantidad de diccionarios que vagan por el mundo es una pena que el contralor (o el periodista) no tengan la fortuna de contar con ninguno. Para no complicarse con complicidades, ni complacencias, ni otras cosas por el estilo.