lunes, 17 de noviembre de 2008

El acabose

En la anterior entrega vimos un caso estrepitoso de confusión gramatical. Ahora la estupidez llena la pantalla, porque lo que resulta ya intolerable es que por hacerse los graciosos o los modernos y "bacancitos", algunos pongan nombres comerciales mezclando churras con merinas, el tocino con la velocidad y yucas con camotes, poniendo la coma del genitivo sajón a una locución tan castellana como ocurre en el caso aludido arriba. Y todavía con tilde. Es que cuando la ignorancia se junta con el afán de sobresalir la idiotez puede no tener límites.
Tal vez es que todo aquello de la ortografía y la gramática se les ha pasado desapercebido, como dice el anuncio. Temo que lo que vamos a lucir diferente a lo que vamos somos justamente los pocos que intentamos todavía cuidar nuestra redacción y defendemos el valor de enseñar gramática (y no vagas teorías de comunicación que no resuelven nada) en la enseñanza. Si no es tan fácil escribir sin cometer errores de cuando en cuando, qué será cuando no se han adquirido las herramientas necesarias. Ojalá no se convierta en un estilo.

Día de perros

Últimamente no tengo tiempo de contribuir a esta campaña de salud gramatical pero frente a esta estupidez que se publicó la semana pasada en un medio local no he podido sino reaccionar inmediatamente. Porque hay muchos que usan este engendro de poner una ese con una comilla para poner el plural en palabras raras, preferiblemente extranjerismos del inglés..., que no admiten fácilmente una adaptación morfológica a nuestro castellano (para decir: pítbules, cosa que no es cosa fácil). Los anglicismos se adaptan siempre que pueden: scanners>escáneres, standars>estándares, pero no siempre es posible. Así que la mejor solución que tienen algunos es añadir la marca de plural del inglés con una coma que les parece muy "british" aunque en realidad esa abreviación marca la antigua forma del genitivo sajón: Peter's book, es decir "el libro de Pedro". Otras veces ponen la ese tal como está en inglés, estableciendo un nuevo paradigma morfológico para el plural castellano:
Lo mejor me parece que es dejar la palabra como está y expresar el plural mediante numerales o mediante el artículo, tal como se hace con tantos términos cuyo plural es difícil o invisible: la/las crisis, el/los currículum, el/los campus. Así resuelve la cuestión el mismo periódico que cometió el primer desliz:

Indudablemente es una solución mucho más elegante y sencilla, aunque nuestra conciencia gramatical se resiente un poco porque la expresión de número es muy intensa en castellano (aparece en el sustantivo y en el verbo y obliga a concordar, salvo excepción, en todos los casos). Aunque resulta poco frecuente, esta es una solución posible y amable con el idioma. Las dos anteriores son (un poco o un muchísimo) más agresivas.
Otra solución es la que empleó el primer reportero en el cuerpo de la noticia: "dos perros de raza pitbull". O este último: "dos perros pitbull". Lo ideal es poner el anglicismo en cursiva (para indicar que todavía no adaptado del otro al castellano). En ningún caso se pone en mayúscula porque no es un nombre propio, sino un término genérico. Sería también una alienación pensar que las palabras inglesas se escriben en mayúscula porque parecieran tener así un adecuado realce.
De paso que hay que preocuparse por la desidia y el descuido en que está la ciudad con tantos perros callejeros y no tan callejeros. La Municipalidad debe poner en funcionamiento una perrera, como ya se ha propuesto, lo antes posible. Pero sobre todo los dueños de los perros tienen que ser más responsables o bien irse a la cárcel por causar desgracias como éstas. Los pobres perros son inocentes, dirán algunos. Pero debemos protegernos de ellos y de los malos ciudadanos que por flojera, desidia o irresponsabilidad propician hechos tan lamentables.