miércoles, 28 de octubre de 2009

Abuso de pasivas


Eugenio Coseriu puso de relieve que la frecuencia pertenece también a la lengua no en cuanto al sistema propiamente dicho, sino a la norma que rige su uso, por cuanto cada lengua tiene preferencias usuales respecto a unas posibilidades expresivas sobre otras. Un caso muy claro lo constituye la inclinación hacia las formas activas que tiene el castellano. Incluso cuando no hay agente o no se quiere expresar no se usa tanto la voz pasiva: El libro no fue entregado a tiempo, sino la pasiva refleja que pone el verbo en voz activa: No se entregó el libro a tiempo.
En este recorte vemos el titular en voz activa Verán pedido sobre inversión pública (con esa manía de quitar los artículos que tiene la gramática de los titulares), pero todo el texto está escrito en pasiva: sean utilizados, serán vistos, (además de los participios: destinados, prevista) y de paso que el sujeto paciente (los pedidos) resulta demasiado largo por culpa de todas esas especificaciones que casi marean al lector. El caso es que el castellano no suele hacer eso, pero sí es normal en inglés, que prefiere en muchos casos la expresión pasiva, por lo que parecería una forma de influencia de la gramática inglesa en el estilo de esta redacción. Seguramente lo hace porque el acontecimiento referido ya está expreso en el titular y sólo resulta pertinente aclarar la naturaleza de ese pedido que, dicho sea también de paso, constituye otra suerte de vuelco nada gramatical pero sí presupuestario.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Discordancia o ausencia de preposición

El error de este titular es evidente. Lo que cabría discutir es si se trata de una simple discordancia o si pudo deberse al olvido de la preposición: "mujeres en protesta", ya que el término puede ser sustantivo o verbo con el mismo cuerpo fónico (recurso que es muy común -pero no exclusivo- en lenguas como el quechua).

martes, 20 de octubre de 2009

Otra vez los gerundios


No se puede estar desconociendo y asegurando al mismo tiempo, y sobre todo no se puede esperar que dichos gerundios se presenten como complementos del verbo "precisó". El redactor debió haberse tomado un tiempo, poner punto y seguido, y comenzar un enunciado desde el principio. No se puede usar el gerundio indiscriminadamente para añadir cualquier cosa que nos falta decir en cualquier sitio y de cualquier modo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Error no identificado

El castellano tiene una serie de verbos irregulares y volcar es uno de los que se conjuga como acordar, variando la vocal átona en un diptongo cuando esa sílaba adopta una articulación tónica. Esto es debido a la la evolución fonética del romance castellano desde el latín, y explicarlo sería algo complicado, pero básicamente la idea es que cuando la sílaba es tónica el hablante le presta lógicamente más atención, la articula con más precisión y cuidado, y de ahí que en la etapa de transición los hablantes sintieron la necesidad de distinguir esa vocal o que era más breve y un poco más abierta en latín.
El caso es que en América a veces se igualan las conjugaciones de algunos de estos verbos regularizándolos, y de volcar se conjuga la forma de presente volca en lugar de vuelca. Al contrario ocurre en el verbo amoblar que forma el participio en España amueblado cuando debería ser amoblado que es como se conjuga en América. Ironías de la vida, Juan de Arona se declaraba ufano en su rebeldía al aplaudir que América no trocaba el diptongo ue en o en palabras como suertero o buenísimo sacudiénosse así la "tiranía" ortológica peninsular. Arona exagera en sus maneras y a veces olvida algunas cosas, pero no podemos dejar de reconocerle su agudeza al percibir muchas de estas nimiedades del idioma.

No es nimiedad el otro problema que plantea nuestro estimado periodista de hoy, porque al redactar esa nota con un uso profuso de los pronombres enclíticos, que no dejan de ser utilísimos en castellano, termina haciendo un laberinto.
Se trata de las aventuras de un burro, que en dialecto piurano se dice piajeno, con perdón de la palabra. Dice pues que "el inesperado ingreso a la Panamericana de un piajeno -sobra la coma- no permitió a un ciudadano norteamericano eludir al animal y lo chocó violentamente matándolo en el acto". Hasta ahí no hay ningún problema (salvo tal vez la extrañeza de colocarle a un burro la gracia de ingresar donde no debía), y entendemos que con el pronombre de marras se refiere al burro. El verbo chocar tiene otro régimen en España donde se acompaña de preposición: chocó con el burro o chocó contra él.
A continuación interviene el personal policial "y lo puso a disposición de la comisaría, donde no se identificó" lo que no resulta tan extraño, si el piajeno aludido ya estaba muerto. Pero es que ahora no se refiere al burro sino al norteamericano, pero dicho así uno tiende a confundirse. Los pronombres no se ponen en lugar del nombre sino que lo señalan: son signos de otros signos, pero por su escaso cuerpo fónico no pueden evitar la ambigüedad: no sabemos a quién de los protagonistas de este entuerto se refieren y tendemos a pensar que aluden al último personaje mencionado, que es el animal y no el norteamericano.
El redactor debió avisar en su último enunciado que se refería al chofer del vehículo siniestrado y explicar el motivo de su frustrada identificación.

jueves, 15 de octubre de 2009

Por partida doble

En otra ocasión ya hablamos de los problemas que origina la negación y en este caso si no es por el contexto diplomático en el que se plantea la cuestión uno creería que el canciller peruano puso en claro que Perú "no responderá" de la misma manera para "no resentir" más las tensas relaciones bilaterales, aunque en realidad diga lo contrario, que lo hace para resentirlas. El castellano marca de manera muy intensa la negación, cosa que a veces en la cortesía se procura evitar y eso causa lagunas y malentendidos.
En el otro caso se habla de un informe y es tal la cantidad de especificaciones que se le dedican que la estructura gramatical se resiente. Además se presenta el sustantivo sin artículo, en ese código telegráfico tan antipático que apasiona a algunos redactores periodísticos. Y lo da todo como si fuera una advertencia de la Fiscal, cosa que solo puede decirse de que el proyecto de marras afectaría presuntamente a su autonomía. La defensa del Ministro fue inadvertida.