miércoles, 24 de febrero de 2010

¿Doble prefijo?

Un mecanismo habitual de intensificación en el habla popular es la repetición de un elemento. Se puede repetir una palabra: "rico, rico", o una sílaba dentro de la palabra: "riquisisísimo". Lo que encontramos en este caso es la repetición del prefijo re- que en castellano sirve generalmente para expresar reiteración: reconstruir (volver a construir). También puede expresar un movimiento hacia atrás (refluir), un énfasis (rematar) o una oposición (reprobar). En este caso se quiere expresar, lógicamente, repetición. El señor Trelles confía en que volverá a ser elegido nuevamente. Como ya fue reelegido una vez, el periodista quiere señalar eso con cierto énfasis y pone prefijo delante de prefijo y con un guión o un espacio de separación. Las dos cosas son agramaticales.
En la escritura señalamos los prefijos escribiéndolos sin espacio delante de la raíz y la repetición del prefijo es innecesaria: por más veces que se vuelva a elegir, no dejará de ser una reelección. Aunque claro que el habla popular, especialmente, suele cometer esos atropellos en favor de la expresividad del discurso, y más en particular los discursos satíricos (como estos titulares periodísticos) los imitan para conseguir el efecto burlesco deseado.

martes, 16 de febrero de 2010

Cuando el error se convierte en norma

El castellano ha desarrollado un uso impersonal del verbo "haber" (en latín significaba "tener") que sirve para "denotar la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña y que va normalmente pospuesto al verbo". El Diccionario panhispánico de dudas (DPD) de las Academias de la Lengua pone cuatro ejemplos: Hay alguien esperándote; Había un taxi en la puerta; Mañana no habrá función; Hubo un serio problema.
Abreviando diremos que etimológicamente el sujeto era indeterminado y adoptó finalmente un valor impersonal. El segmento pospuesto desempeña la función de complemento directo y se sustituye por los pronombres de acusativo lo(s), la(s): Hubo un problema > Lo hubo.
El DPD explica entonces que en los casos en que el complemento es plural "lo más apropiado es que el verbo permanezca en singular, y así sucede en el uso culto mayoritario, especialmente en la lengua escrita, tanto en España como en América", y apoya su afirmación en varios ejemplos literarios de distinta procedencia.
El DPD manifiesta la ocurrencia del plural y la explica por "la excepcionalidad que supone la existencia de un verbo impersonal transitivo, sumado al influjo de otros verbos que comparten con haber su significado «existencial», como estar, existir, ocurrir, todos ellos verbos personales con sujeto".
En opinión de las Academias, eso explica "que muchos hablantes interpreten erróneamente el sustantivo que aparece pospuesto al verbo haber como su sujeto y, consecuentemente, pongan el verbo en tercera persona del plural cuando dicho sustantivo es plural". Los dos ejemplos aducidos son peruanos: «Hubieron muchos factores que se opusieron a la realización del proyecto» (Expreso 22.4.90); «Entre ellos habían dos niñas embarazadas» (Caretas 1.8.96)
El dictamen de la Academia es rotundo: "Aunque es uso muy extendido en el habla informal de muchos países de América y se da también en España, especialmente entre hablantes catalanes, se debe seguir utilizando este verbo como impersonal en la lengua culta formal, de acuerdo con el uso mayoritario entre los escritores de prestigio." Sin embargo, es muy sintomático que los dos ejemplos que aduce el DPD de "incorrección" sean peruanos, porque aquí el error se ha convertido en norma y hay que reconocerlo, como lo ha hecho muy bien Miguel Rodríguez Mondoñedo en su blog. Quiero decir que en el Perú no es un error de muchos hablantes, sino que se ha generalizado como norma y son más bien los editores (no solo los peninsulares, aunque éstos lo hacen siempre) de las obras literarias peruanas (los que publicaron La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa que cita el DPD como ejemplo: «Había unos muchachos correteando») los que corrigen dicho uso. En la edición peruana de La palabra del mudo de Julio Ramón Ribeyro dice: "habían ratones", mientras que la edición de los Cuentos Completos en Alfaguara corrige (o falsea): "había ratones". Lo mismo podríamos decir de otros casos.
En la primera edición de los relatos que Ciro Alegría reunió con el título Duelo de caballeros dice "habían precipicios", mientras que esos mismos cuentos fueron publicados más tarde en Buenos Aires y corrigieron: "había precipicios". Digo "corrigieron" porque a su modo de ver tenía que ser así, pero en realidad estaban ocultando la norma que estaba imponiéndose en el Perú.
El caso más extraño es el que he detectado en las ediciones de un relato que personalmente me parece de lo mejor que se ha escrito en el Perú, que es el cuento del mismo Ciro Alegría: "La ofrenda de piedra". Pues bien, la primera edición (con el título: "La piedra y la cruz"), salió en la revista Letras peruanas que dirigía el profesor Jorge Puccinelli, en 1951, y mencionaba en un momento: "las piedras transportables que había en las cercanías". Así también figura en la antología que reunió Congrains en 1955. Pero ese mismo relato fue reproducido en la antología Narradores de La Libertad en 1958 con la forma plural: "las piedras transportables que habían en las cercanías". Y en la edición de Buenos Aires de 1965 (reproducido en 1968 y 1978) la solución fue "las piedras transportables que hubo en las cercanías". En la página de "bibliotecasvirtuales.com" y en "educared.org" se utiliza la forma plural. No sé cuál habría sido la forma en que escribió el cuento Ciro Alegría, pero estoy seguro de que no le habría resultado extraña la que circula en la internet peruana.
Hay que ponerse a pensar qué tanto confunden todos estos editores el juicio de los académicos, puesto que el criterio normativo siempre se basa en el uso de la gente educada, como decía Bello, pero a veces resulta que ese uso, como en este caso, puede ser sistemáticamente ocultado por la puntillosidad de los correctores de estilo, y así el dictamen académico se queda anquilosado y fuera de la realidad.
En el Perú hasta los hablantes más cultos, los periodistas y los editores se muestran vacilantes o incluso ya totalmente aferrados a la pluralización de haber impersonal. Lo vemos en los recortes que acompañan este texto, tanto en los titulares de primera página como en las declaraciones de las vivanderas del mercado. Podríamos aducir muchos ejemplos más y veríamos que el error ya se está convirtiendo en norma.
Si no les gusta podremos decirles que a otros muchos no les gusta el uso de le por lo (le he visto), que ya está aceptado por la Academia y no es más que otro caso en que el error se vuelve norma. No puede ser que el error de unos sea más perdonable que el de otros por mucho que vivan más cerca de la calle Felipe IV. Los errores gramaticales producen alarma y realmente afectan a la estructura más fundamental del idioma, pero son también una fuente importante de cambio y renovación de las lenguas. Y en ello se manifiesta la pluralidad de normas del castellano.

sábado, 13 de febrero de 2010

Crecimiento agramatical


Crecer es un verbo intransitivo y la persona o cosa que protagoniza un crecimientos se recubre en castellano con la función de sujeto y, sencillamente, debe guardar esa concordancia que lo identifica.
En otras palabras, debió decir "Crecen áreas para oficinas", y así se entendería mucho mejor.
Por otra parte utiliza un anglicismo innecesario y bastante cursi, por no decir snob. Si quiere utilizarlo por lo menos debe ponerle concordancia (en inglés no es necesaria) y decir: "oficinas primes". Pero más correcto hubiera sido decir "oficinas de primera", " oficinas exclusivas", o "de categorías altas", "de lujo", "de rango superior"...
Es la manía de meter en el periódico las expresiones restringidas de las terminologías científicas o técnicas. Aquí en concreto la jerga de sociólogos y economistas que nos clasifican por letras y anglicismos llevados por esa tentación de objetividad aparente que produce el préstamo: "segmento prime", como si fuese menos restrictivo que hablar del "segmento superior", como si las distancias sociales se acortasen en inglés.

miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Dónde va la tilde?

Los adverbios relativos: donde, cuando, como, cuanto... se escriben con tilde cuando comportan una expresión interrogativa, ya sea directa: ¿Dónde estás?, o indirecta: No sé dónde está.
No es el caso en este volante o boletín (díptico, flyer... como lo quieran llamar) de información financiera en que se utiliza el adverbio en una proposición relativa subordinada: Realiza tus pagos donde estés.
A veces nos equivocamos porque falta algo, pero otras veces nos equivocamos por exceso.

Aparte. Me han preguntado a veces acerca de esta palabrita tomada del inglés, y me limito a transcribir lo que dice el Diccionario Panhispánico de Dudas sobre Internet "Funciona a modo de nombre propio, por lo que, en el uso mayoritario de todo el ámbito hispánico, se escribe con mayúscula inicial y sin artículo". En caso de que vaya precedido por un determinante debe ser femenino: la Internet, la misma Internet.

Un simple error

Se deslizó un error de concordancia porque el adjetivo que cumple la función de atributo o predicativo del objeto directo: "simple" debería estar en plural: "simples" para concordar con el núcleo del complemento: "pagos". Quizás la simpleza se ve atraída al singular porque más abajo utiliza un circunstancial de modo con preposición, que es una estructura con un objetivo muy similar: "realiza tus pagos de forma rápida y segura".
Aparte hay una profusión de mayúsculas que no corresponden a las normas de uso, porque el "formulario de afiliación" es un término común, así como los sustantivos "impuestos y detracciones", etc. Si se trata efectivamente del nombre propio de un ámbito de la institución bancaria puede ponerse mayúscula a "Sistema". Y entonces podía quedar escrito así:
Proceso de afiliación:
Llena el formulario de afiliación al Sistema electrónico de pago de impuestos y detracciones.
Más abajo indica unos enlaces en su web corporativa que también pone "empresas" y "electrónicos" en mayúsculas, cuya generalización parece común al lenguaje de internet y a usos comerciales de la lengua inglesa.