viernes, 27 de agosto de 2010

Verbos pronominales que dejan de serlo


En América es más frecuente el uso de formas pronominales en algunos verbos, como por ejemplo regresarse a algún sitio, o soñarse con alguien, etc. Hay variaciones geográficas y a veces también de registro en otros casos: sonreír~sonreírse (Manual, 41.7.2c).
En este caso tenemos un uso transitivo del verbo accidentar cuyo uso más frecuente y general es el pronominal: me accidenté en esa carretera, el tren se accidentó aquí... El Diccionario recoge un uso transitivo con la acepción de 'producir accidente' que es el que se emplea Gustavo Adolfo Bécquer (1863) en esta narración poética:

Soñé que me encontraba en un campo inmenso; ante mis ojos se abría un horizonte dilatadísimo; ni una ligera nube empañaba el cielo, ni una línea pintoresca accidentaba el paisaje; todo era igual y monótono, todo verde a mis pies, todo azul sobre mi cabeza: una faja gris cortaba el fondo en el punto donde el suelo y el cielo parecían tocarse y confundirse.[1]

En este uso transitivo se emplea coloquialmente en el Perú con el significado de 'ocasionar un accidente' que provoca un daño físico. De todos modos no es un uso muy habitual. Solo lo he encontrado en un pasaje de Vargas Llosa:

Se veían todos los domingos, iban al cuartito de Ludovico, a veces se encontraban con él y les invitaba un lonche o unas cervecitas. ¿Tuvo un accidente?, le preguntó Amalia el primer día que lo vio vendado. Me accidentaron los arequipeños, se rió él, ahora no es nada, estuve peor. Parece feliz, le comentó Amalia a Ambrosio, y él: porque gracias a esa paliza lo habían metido al escalafón, Amalia, ahora ganaba más en la policía y era importante.[2]

En realidad es un uso figurado porque este otro accidente no fue fortuito ni casual sino propinado con muy mala intención por ello la risa con la que se lo toma el personaje.


NOTAS:
[1] Gustavo Adolfo Bécquer, Entre sueños [Narraciones] Ricardo Navas Ruiz, Turner (Madrid), 1995, p. 263.
[2] Mario Vargas Llosa, Conversación en La Catedral, Barcelona, Seix Barral, 1996, p. 456.

El plural de los compuestos


La doctrina gramatical reconoce que en general en el caso de los compuestos de "dos sustantivos que se escriben separados pero que constituyen una unidad léxica en la que el segundo elemento aporta información determinativa, solo se marca el plural en el primero": años luz, globos sonda, niños prodigio, etc.[1] Pero hay numerosos casos en los que el segundo se emplea con valor adjetivo y entonces el uso vacila: se puede decir: "libros pirata o libros piratas, empresas líder igual que empresas líderes. En el caso de fianza es más usual que no adquiera ese valor adjetivo pero en cualquier caso no se trata de un error gramatical y más bien manifiesta la tendencia a darle la forma correspondiente a la función adjetiva que adquiere el sustantivo mediante la concordancia.



[1] Manual de la Nueva gramática de la lengua española. Madrid, Espasa, 2010, (3.2.1.a), p. 37-38.

martes, 10 de agosto de 2010

Dudas en la prensa

En varias entradas anteriores nos hemos referido a la pluralización de haber, y aquí se refleja la vacilación de las nrmas de estilo de la prensa peruana: unos optan por la forma mayoritaria (habían) mientras que otros se sujetan a la norma peninsular (había). Lo mismo ocurre en las formas del futuro:
Algunos medios invierten más dinero que otros en la revisión de estilo, pero sólo El Comercio tiene un manual de estilo (en el que rechaza, por cierto, la pluralización). Pesa también mucho la opinión de Martha Hildebrandt, que reconoce la extensión del error, pero no lo acepta en la norma escrita. La cuestión no está resuelta del todo, pero lo cierto es que debe definirse la norma nacional a partir del uso considerado correcto por los propios peruanos (si no todos, al menos por la mayoría).
He podido revisar el Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española y me ha dado gusto ver que se muestra más considerada con la extensión de este cambio gramatical en varios países hispanoamericanos, con un tono mucho más conciliador que el que tenía el Diccionario panhispánico de dudas.