viernes, 10 de agosto de 2012

Discordancias institucionales


Tal vez la regla gramatical de más amplio espectro sea la que exige concordancia entre sujeto y predicado, pues se aplica inmediatamente en todos los enunciados, pero también puede ser la que más infracciones recibe.
He detectado varios casos en que el sujeto es el nombre propio o hace referencia a alguna entidad institucional y de alguna manera es también una especie de concordancia "ad sensu" , como decía la gramática tradicional, tal vez interferida de la costumbre reporteril de poner primero la fuente de donde se obtiene la noticia seguida de dos puntos ("Savia: anuncian nuevas..."). O tal vez por la costumbre de usar el plural de cortesía en los anuncios institucionales: "destinaremos", "reduciremos"... Sea como fuere, lo vemos con cierta frecuencia en los titulares periodísticos y habría que hacer un esfuerzo por corregir estos usos:


Como se puede ver, la estructura siempre es la misma: luego del nombre o la referencia institucional se sitúa el verbo transitivo que indica la acción que van a tomar en plural aunque la referencia sea singular.


martes, 5 de junio de 2012

Mala ortografía

Por descuido han escrito mal la palabra en el titular principal y eso que en el gorro superior dice "ejecución coactiva" y en el pie de foto identifica al señor de la foto como el "ejecutor coactivo".

lunes, 4 de junio de 2012

Más frases ambiguas

El cuerpo de la noticia lo aclara aunque ya lo imaginamos (porque otorgamos siempre  a los textos la interpretación que nos parece más congruente en función a lo que conocemos de la realidad): son veinte años de trayectoria en el mundo de la música. Pero también se podría entender que Gianmarco va a celebrar cantando el hecho de cumplir veinte años él mismo (y no los 42 que cumple precisamente en esa fecha), o los veinte años de alguien que faltó mencionar, o incluso se podría interpretar literalmente que lleva veinte años sin parar de cantar (como para romper el récord Guinness). Es que el gerundio en castellano se presta a la ambigüedad.

miércoles, 11 de abril de 2012

Hacer y echar

Un alumno de mi curso de Lengua 3 de la Universidad de Piura, Renzo García Farfán, ha encontrado este titular impactante.
Esta barbaridad demuestra cómo a veces lo más importante se deja para el final y sin miramientos de ninguna clase mandan a la imprenta el titular de primera plana sin siquiera echarle un vistazo, ni digamos pagar un sueldo digno a un buen corrector de pruebas.
El error se explica porque "echa" del verbo "echar" se parece a la forma del participio del verbo "hacer", el que se emplea perfectamente con hache inicial en esa frase tan divertida: "comida hecha, amistad deshecha".
Dicho en términos un poco más técnicos, se trata de palabras homónimas pero no homógrafas y hace proclive el error ortográfico, es decir, propicia la disgrafía manifiesta.
Dicho en términos comunes y corrientes, es una metida de pata de categoría extraordinaria que merecería la censura de todo el gremio reporteril, si no fuera porque en los tiempos que corren ya muchos ni se preocupan, y solo unos pocos están dispuestos a pagar lo justo, así nos va, a los especialistas del difícil arte de escribir.
Muchas gracias a Renzo por su colaboración, por su interés y por la agudeza con la que encuentra titulares mal escritos, porque ya es la segunda vez que me alcanza recortes periodísticos con errores garrafales.

A palabras necias oídos sordos

Ya hemos hablado en una ocasión anterior de la paronomasia (semejanza entre dos palabras distintas), así como de los problemas que ocasionan a la hora de componer los textos, sobre todo cuando se trata de transcribir lo que otros han dicho. En este sentido, el que parece estar mal del sistema auditivo es el reportero, al que en lugar de "andanadas" se le ha ocurrido poner ese disparate.

jueves, 22 de marzo de 2012

Pobreza léxica


Tal vez piensen que soy exagerado pero creo que hay algunos indicios de pobreza en el vocabulario que no sé si puedan o no explicarse por la aparición de las nuevas tecnologías, la pérdida de la lectura y la cultura audiovisual que nos invade de oralidad y de inmediatez. El texto escrito quiere ser preciso en las palabras y especialmente en los verbos y lo que ocurre en estos tres casos es que los reporteros echan mano del verbo más fácil y usual del castellano.

De esa manera, en lugar de "favorece" dice uno "es a favor de". En este otro caso dice "es hasta por" en lugar de "alcanza", que sería mucho más fácil y claro. ¡Prefiere ponerle dos preposiciones antes de buscar un verbo más preciso! Y un tercero, en lugar de decir " que la atención "se ha reducido a emergencias", o que "está restringida a emergencias" busca un camino más fácil para no ponerse a pensar mucho: "solo es por emergencia". Voy a tratar de buscar más, seguro encuentro por ahí otros ejemplos.

El castellano puede emplear perfectamente el verbo ser con gran cantidad de preposiciones sin que ello constituya ninguna menoscabo de la dignidad del hablante ni del idioma, y decimos que tal cosa "es para mí", o la otra "es de fulanito", y que todo "es por culpa del de más allá" y cosas así, pero igual cuesta creer que no puedan utilizarse verbos con un contenido más preciso en estos textos, que por el contexto deberían ser más claros y precisos.

Se nota que el diccionario no se utiliza tanto como antes. Pasa en otros muchos casos, como en un artículo de una revista de medicina que en lugar de "aplica" resuelve sin más dilación con este otro nuevo uso preposicional del verbo ser: "es con", en una frase tan técnica como:

"El tratamiento de la peliosis hepática es con los mismos antibióticos, empleados en la Angiomatosis bacilar, e igualmente requieren varios meses para la desaparición de los mismos."

Está claro que el médico de turno no se rascó mucho la cabeza. Ni siquiera se dio cuenta que no debía decir "los mismos" sino "la misma" puesto que lo que desaparece no son los antibióticos sino la peliosis.


Es para morirse y yo creo también de preocuparse: si el idioma se empobrece también nosotros mismos lo hacemos, y nuestras ideas (digo las de la mayoría) se vuelven cada vez más escuálidas.

martes, 7 de febrero de 2012

Discordancias a toda plana

El descuido más habitual en las redacciones suele ser el generado por las discordancias gramaticales y aquí tenemos que en los dos casos el sujeto no concuerda con el verbo. Las bombas asustan y un auto atropella.

En los dos casos se mantiene el orden normal del castellano (algunos no reconocen que haya nada normal porque no aceptan que exista ninguna norma y prefieren decir "frecuente", como si el lenguaje fuera solo algorritmos y estadísticas). En los otros titulares de la franja lateral se invierte tres veces: "vuelca camioneta", "muere buzo", "cae extorsionador".

Agota ese esfuerzo casi inhumano de los titulares por llamar la atención a toda costa, pero ya estamos acostumbrados al cacareo. Lo que no podemos aceptar es que se maltrate el idioma solo por ahorrarse el gasto de la corrección del texto.

En el cuerpo de la noticia también se observa la alternancia o vacilación que sufre el régimen del adverbio "cerca" porque arriba dice "cerca al mercado" mientras que en el segundo dice "cerca del pasaje" y en el último párrafo dice "cerca del lugar", tal vez por el matiz de movimiento que tiene el primero, que resulta habitual en Piura.

En la lengua toda variación de forma quiere otorgar una diferencia de significado, pero como no es un mecanismo perfecto podemos cometer errores o establecer variantes sin propósito definido. Nadie es perfecto.